En la gestión de las organizaciones se afirma que lo más constante es el "cambio", el cual se genera paradójicamente de manera constante a través de nuestras infinitas decisiones personales. Esas decisiones en este instante están afectando nuestra vida actual y futura, sin saberlo puede estar impactando en la vida de muchas otras personas.
Para graficar esta idea del cambio, el cantante Linkin park utiliza la metáfora "Castillos de cristal" (puedes ver el vídeo aquí), estos pueden ser sueños, vidas, relaciones, experiencias,
aprendizajes; todo aquello que nos pueda dejar una lección y se incorpora a
nuestra forma de ver la vida, son las partes de ese Castillo de cristal. Esto
solo corrobora una afirmación sencilla pero en la cual creo profundamente: “el control es un espejismo”, sin embargo creemos que si nos esforzamos podemos controlarlo todo y todo durará para siempre,
creer que los conocimientos que ahora tienes son suficientes, que la forma de
relación que ahora posees con alguien no cambiará nunca, creer que la vida la
tienes comprada porque ganas cuatro o cinco veces más que los demás. Todo es
solo un Castillo de cristal.
El modelo pasado de Gestión de Recursos Humanos cree firmemente que sí se puede controlar el desempeño de las personas. Yo creo que los que piensan así siguen viviendo en un espejismo. Considero que la base de la Gestión del Talento y Desarrollo Humano nace de una fuerza a decir de Covey, denominada "principios", que no están bajo el control de nadie. Estos principios guían el proceder de las personas y solo dotándolas de autonomía podrán tener la oportunidad de decidir sobre su propio nivel de desempeño que desean lograr. La gestión humana moderna debe de considerar que el camino de la formación del colaborador ahora no solo es formar sus destrezas técnicas alineadas al puesto sino también brindar las herramientas y oportunidades para que siga creciendo como ser humano basando su vida en valores.
¿Es más difícil?, por supuesto... ¿Pero es una gran oportunidad para cambiar?

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